Jose Pablo Ortiz - 07/03/2026
Si tuviera que mencionar una habilidad clave para tener éxito en el mundo, y especialmente en el mundo financiero, sería, sin duda: pensar contra la caja.
No nos engañemos, en inglés suena mejor: THINK AGAINST THE BOX.
La primera vez que leí esta expresión fue en el libro “Nosotros, los mercados” de Daniel Lacalle, economista y gestor de fondos de inversión conocido por sus debates en televisión. En ese libro, al explicar su contratación en un hedge fund en Londres, escribe:
“Por lo que me contaron, lo que les llevó a decidirse por mí en vez de otros candidatos, a pesar de ser mayor y tener menos años de experiencia en la City, era lo que ellos llamaban <<think against the box>>. <<Pensar contra la caja>>. No buscaban solo alguien que pensara <<out of the box>>, <<fuera de la caja>>, es decir, fuera de lo normal, de lo que piensa la mayoría, sino alguien que pensara en contra de lo establecido”.
La diferencia es enorme. No se trata solo de ser creativo. Se trata de cuestionar consensos. De no aceptar como incuestionable lo que hace la mayoría. De construir criterio propio.
En la Universidad de Murcia se ofertan cada año cientos de plazas en el grado en ADE/economía. A nivel nacional, hablamos de más de 130.000 estudiantes matriculados en titulaciones similares.
Eso significa que cada año salen al mercado miles de graduados con:
Las preguntas entonces son inevitables:
Si tu respuesta tiene como epicentro:
“Aprobar las asignaturas” o “Terminar la carrera y ya veré después”,
Estás compitiendo en la media. Y en la media, el resultado suele ser…el medio. En el podcast de Juan Fran hice una reflexión que puede resultar polémica:
“O eres realmente brillante académicamente (hablamos de medias 8,5–10), o quizá no compense dedicar todo tu esfuerzo a pasar de un 7,5 a un 9 si eso implica renunciar a desarrollar otras ventajas competitivas”.
No se trata de estudiar menos. Se trata de optimizar estratégicamente el esfuerzo. A veces puede tener más sentido:
El mercado laboral no siempre remunera con la misma intensidad las décimas que la universidad sí premia.
Construir ventaja competitiva real
Si quieres pensar against the box, empieza por actuar diferente:
1. Certificaciones reconocidas
Si quieres trabajar en finanzas, investiga el CFA (Chartered Financial Analyst). Es la certificación más exigente, y mejor valorada en gestión de activos y análisis financiero a nivel internacional.
2. Red de contactos
LinkedIn no es una red social más, es una herramienta para contactar con profesionales, asistir a eventos, conocer potenciales puestos de trabajo. Te recomiendo que preguntes a gente sobre tus inquietudes en su puesto, y que aportes valor y ayudes cuando te pregunten a ti.
Aunque pueda parecer mentira, create una cuenta de twitter… te sorprenderá el nivel de la gente y los contactos que se pueden conseguir en el mundo financiero. Haz un podcast, substack y véndelo como hace Juan Fran, verás como las oportunidades rara vez llegan por casualidad.
3. Excel, programación e IA
Excel avanzado ya no es diferencial, es básico para cualquier trabajo. Python, automatización o herramientas de IA sí empiezan a marcar distancias.
4. Inglés real (mínimo C1)
Sin inglés avanzado, tu mercado es local. Con inglés sólido, tu mercado es global. Pero esto no puede quedar en un simple examen de Cambridge, debe llevar consigo un aprendizaje y práctica continuo, sobretodo a nivel oral: las empresas no piden títulos de inglés, piden realidades.
5. Comunicación
Saber explicar ideas complejas de forma sencilla es una ventaja brutal. No conozco una persona que sea brillante, que no sea un buen comunicador.
6. Saber venderte
Salir de la zona de confort
Si quieres resultados diferentes, tendrás que hacer cosas diferentes.
Eso implica:
Pensar contra la caja no significa llevar la contraria por sistema. Significa analizar antes de asumir. Significa tener criterio propio. Significa no conformarte con lo obvio. Y eso, muchas veces, implica equivocarse.
Pero el mayor error sería hacer exactamente lo mismo que todo el mundo… esperando un resultado distinto.
Así que la próxima vez que tomes una decisión académica o profesional, pregúntate:
¿Estoy pensando como todos… o estoy realmente THINKING AGAINST THE BOX?
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