Jaime Echaide - 18/01/2026
Si estás estudiando ADE, Economía o un grado similar, y tus asignaturas favoritas son las “más matemáticas” - Economía, Matemáticas Financieras, Contabilidad de Costes, Econometría, Finanzas Corporativas, etc. - como me pasaba a mí, es bastante probable que veas el mundo financiero como una potencial salida profesional.
La pregunta es casi inevitable: ¿cómo se entra realmente en este sector?; ¿cuáles son las principales vías de entrada?; ¿qué se hace en cada puesto?
En este artículo comparto mi experiencia personal, desde mis primeros años en auditoría hasta mi trabajo actual participando en procesos de M&A mediante la realización de due diligence financieras, con un enfoque práctico: qué es cada área, qué se aprende, qué se pide para entrar y qué salidas existen.
¿Qué es la auditoría?
La auditoría consiste en realizar una serie de pruebas sobre los estados financieros de una empresa con el objetivo de validar que las cifras representan fielmente la realidad del negocio.
Estas pruebas pueden ser tan sencillas como solicitar un informe de confirmación bancaria a las entidades financieras con las que trabaja una empresa para comprobar tanto el dinero en cuentas corrientes como las deudas financieras, hasta otras mucho más complejas, como validar la valoración de inventarios en una empresa industrial que imputa costes de materia prima, mano de obra directa y mano de obra indirecta en entornos de costes estándar frente a costes reales.
El objetivo de la auditoría no es tanto analizar en profundidad el negocio (evolución de la cifra de negocios, dinámicas comerciales, entendimiento de márgenes por producto/cliente etc.), sino entender qué hay detrás de cada cifra y comprobar que está correctamente registrada.
¿Por qué es una buena puerta de entrada al mundo financiero?
Desde mi punto de vista, la auditoría permite un aprendizaje acelerado de los básicos financieros, especialmente de contabilidad “real”: qué representa cada cuenta, cómo se contabiliza cada movimiento y qué impacto tiene en resultados y en caja. Este conocimiento es especialmente útil para otros puestos que requieren un mayor entendimiento de las dinámicas de negocio, elaboración de presupuestos, o entender cómo genera caja realmente una empresa (posiciones de dirección).
Además, la auditoría te permite entender cómo funciona una empresa por dentro, desde contabilidad y controlling hasta reporting a grupo y funcionamiento de filiales. Es una base muy sólida para prácticamente cualquier rol financiero futuro.
Requisitos para entrar en auditoría (Big Four)
Durante mis años en auditoría tuve la suerte de formar parte del equipo de entrevistadores, y os puedo decir cuáles eran, en la práctica, los requisitos “indispensables” que más se valoraban:
Grados como ADE, Economía o similares. Esto tampoco es indispensable, de hecho, cada vez veo a más ingenieros entrando en el mundo financiero.
Inglés alto (un C1 no es obligatorio, pero sí muy recomendable). Al estar en una Big Four estás en un entorno internacional, puedes trabajar con equipos de otros países, los materiales de formación están en inglés y el propio ERP donde se documentan todas las pruebas de auditoría está en inglés.
Nota media aproximada de 7–7,5 (no es imprescindible, pero un 7 lo considero casi un mínimo)
Ahora bien, si tuviera que quedarme con lo más importante, no sería ni el expediente ni el inglés. En una entrevista es clave que se te vea una persona con buenas habilidades de comunicación, capaz de dar ejemplos reales de trabajo en equipo y gestión del estrés, pero, sobre todo, que se te vea con hambre y ganas.
Condiciones y salidas
El sueldo de entrada suele situarse entre 22.000€ y 24.000 €, con subidas anuales claras. Además, sueles tener acceso a la realización de un Máster en Auditoría - en mi caso fue en la Universidad de Alcalá de Henares - y esto también debería considerarse parte del “salario” total, porque al final es formación de valor que te llevas.
A nivel horas de trabajo, no hay que engañar: se trabaja. La carga se concentra principalmente en lo que se conoce como Busy Season, de enero a junio, que es cuando las empresas con cierre en diciembre tienen que presentar sus cuentas auditadas.
¿Horas? Depende del proyecto (tópico, sí, pero es verdad). En mi experiencia personal, la hora media de salida era sobre las 21:00 durante esos meses. Esto implica picos de salir a las 00:00 y otros días más suaves saliendo sobre las 19:30. El resto del año, se suele cumplir horario (19:00 / 19:30) y suelen respetar bastante las vacaciones de Navidad (salvo algún inventario durante los primeros años) y verano (mes completo de agosto).
En cuanto a salidas profesionales, las más habituales que he visto son:
Salidas típicas a nivel Senior:
Control de gestión / Controller financiero: análisis de negocio, presupuestación, seguimiento de desviaciones vs. presupuesto, KPIs, análisis de rentabilidad, apoyo a dirección…
Reporting a grupo: función más orientada a preparar paquetes de reporting a grupo, consolidación básica, cumplimiento de deadlines mensuales etc.
Controlling de filiales: supervisión y control de varias filiales desde central.
Salidas en niveles más altos (Manager / Senior Manager / Director):
Dirección financiera: supervisión del día a día financiero, control de gestión, tesorería, relación con los bancos, reporting a Dirección, apoyo en devisiones operativas.
(Si llegas a socio, lo normal es que ya no te muevas… jajajaja)
Cuando hablamos de M&A (Mergers & Acquisitions) nos referimos a los procesos de compra y venta de empresas. En estos procesos suelen intervenir tres grandes actores: el vendedor, el comprador (normalmente un fondo de inversión o una empresa industrial) y los asesores de M&A, que se encargan de estructurar y coordinar toda la operación.
Para entender bien este mundo, creo que lo más útil es explicar las distintas fases por las que pasa una operación tipo:
Las fases de una operación de M&A
El proceso suele comenzar con la preparación de un pitch o un Information Memorandum. Este documento lo elabora el equipo de M&A y recoge una visión general del negocio: qué hace la empresa, su modelo de negocio, sus cifras principales y su historia. Sirve para presentar la compañía a potenciales compradores y despertar su interés.
Tras analizar el Information Memorandum, los potenciales compradores presentan una oferta no vinculante (NBO). En algunos procesos esta oferta se formaliza a través de una LOI (Letter of Intent), que sigue siendo mayoritariamente no vinculante, aunque puede incluir cláusulas vinculantes como exclusividad o confidencialidad. En esta fase el comprador y el vendedor ya interactúan directamente, siempre con el apoyo del equipo de M&A.
Una vez seleccionado el comprador, se inicia la fase de Due Diligence. Aquí es donde entramos los equipos de Due Diligence financiera, fiscal, legal, laboral, ESG etc. El objetivo es analizar en profundidad la empresa desde cada área e identificar los principales riesgos del negocio. Más adelante entraré en detalle sobre qué es exactamente la Due Diligence (financiera) y por qué me parece una muy buena escuela.
Concluida la Due Diligence, el comprador presenta una oferta vinculante. En esta oferta ya se recoge un precio definitivo, ajustado en función de los hallazgos de la Due Diligence. El fondo o comprador lidera esta fase, con el apoyo del equipo de M&A en la valoración y la negociación.
La última fase es la firma del SPA (Share Purchase Agreement). En este punto entran de forma muy relevante los abogados, tanto del comprador como del vendedor, para cerrar los aspectos legales de la operación. Una vez firmado el SPA, la operación queda formalmente cerrada.
¿Qué es la Due Diligence financiera?
La Due Diligence financiera es el análisis en profundidad de una empresa que va a ser objeto de compraventa. No solo se realiza desde el punto de vista del comprador, sino que también existen Due Diligences de venta, en las que el objetivo es preparar la compañía para el proceso y anticipar posibles puntos de fricción.
El objetivo de la Due Diligence financiera no es simplemente validar números, sino entender las dinámicas históricas del negocio y su proyección a futuro. En la práctica, se analizan, entre otros aspectos:
Evolución de ventas y principales clientes
Evolución de márgenes
Capacidad real de generación de caja
Cumplimiento y consistencia de presupuestos
Modelo financiero y sus hipótesis clave
Además, la Due Diligence se centra en las tres variables clave del precio de una operación: EBITDA, capital circulante (working capital) y deuda.
¿Por qué es una muy buena escuela?
Desde mi punto de vista, la Due Diligence es una evolución natural desde la auditoría. Mantiene el rigor técnico y el análisis profundo de las cifras, pero añade una capa mucho más orientada a la toma de decisiones.
Aquí ya no se trata solo de comprobar si algo está bien o mal contabilizado, sino de entender las dinámicas del negocio, cómo se genera realmente el cash-flow, investigar posibilidades de crecimiento, analizar la dinámica del capital circulante, el endeudamiento real del negocio, la razonabilidad de los presupuestos etc.
Qué he aprendido yo y por qué me ha servido
La Due Diligence me ha permitido cambiar el chip y empezar a analizar empresas con una mentalidad claramente inversora. Aprendes a ir más allá del número y a preguntarte constantemente el porqué de cada cifra.
Además, trabajar de forma recurrente con fondos de inversión, equipos de M&A y equipos directivos te da una visión muy completa de cómo se toma una decisión de inversión y cómo se estructura una operación.
Requisitos para entrar en Due Diligence
La mayoría de perfiles que entran en Due Diligence – con experiencia previa - provienen de auditoría, tras haber construido una base sólida de contabilidad y análisis financiero.
En equipos grandes es habitual ver perfiles de universidades potentes como IE, Carlos III, Deusto o la Universidad Autónoma de Madrid. Aun así, no existe la misma discriminación por universidad que en banca de inversión o en algunos fondos.
Desde una universidad pública como la Universidad de Murcia es perfectamente viable llegar a Due Diligence si se construye bien el perfil: base técnica, inglés alto y actitud.
El perfil sin experiencia que entra, si que suele venir de buenas universidades tipo ICADE, IE, Universidad de Deusto etc., sin bien, como he mencionado anteriormente, no considero que exista la misma discriminación por universidad que sí existe tanto en banca de inversión / M&A como en fondos de inversión.
Condiciones, horarios y salidas profesionales
El sueldo de entrada en Due Diligence suele situarse alrededor de 32.000–35.000 €. Si se viene de auditoría con un perfil Senior, no es raro entrar en el entorno de los 40.000–50.000 €, ambas cifras sin contar el variable, que suele ser considerablemente más elevado que en auditoría.
En cuanto a horarios, son comparables a auditoría, con la diferencia de que no existe una Busy Season clara. El ritmo depende mucho del proyecto: en momentos tranquilos se puede estar más relajado que en auditoría, pero los picos de trabajo pueden ser más intensos.
Una de las ventajas de la Due Diligence es que te deja muy bien posicionado para dar el salto tanto a M&A como a fondos de inversión. Desde mi experiencia, he visto salidas reales a ambos caminos, ya que el perfil encaja muy bien con lo que buscan: rigor analítico, comprensión del negocio y exposición directa a operaciones.
Aun así, es importante ser realista: no es un salto automático ni inmediato, y depende mucho del perfil, del momento y del encaje con el equipo.
En cualquier proceso de compraventa de empresas hay dos actores clave con los que, desde Due Diligence, se interactúa constantemente: los equipos de M&A y los fondos de inversión. Son dos salidas naturales desde Due Diligence y dos mundos que conozco bien por trabajar con ellos de forma recurrente.
M&A como salida profesional
Dar el salto a M&A suele implicar pasar a un rol más orientado a la ejecución del proceso completo: preparación de materiales, coordinación de las partes, valoración, negociación y cierre de operaciones.
Desde mi punto de vista, es un rol más “comercial” en el buen sentido. Requiere un entendimiento profundo del negocio para poder modelizar correctamente, justificar hipótesis de crecimiento, márgenes y generación de caja, y traducir todo eso en un precio. Además, es habitual tocar aspectos estratégicos, no solo financieros, lo que lo convierte en un rol muy atractivo y bastante generalista.
Comparado con la Due Diligence financiera, diría que:
Es menos purista desde el punto de vista técnico-financiero
Pero ofrece una visión mucho más global del proceso
Y un contacto constante con clientes, compradores y equipos directivos
En cuanto a salidas reales, sí he visto casos claros de personas que entran en Due Diligence desde cero y, tras 2–3 años, dan el salto a M&A. Ahora bien, siendo realistas, entrar directamente en M&A desde cero suele estar mucho más sesgado a haber estudiado en determinadas universidades (IE, ICADE, etc.) o a haber pasado por másteres muy concretos, especialmente internacionales.
Es también un sector donde hay mucho perfil ingeniero, mucha competencia y gente técnicamente muy buena, lo que hace que desde universidades públicas más “provinciales”, como puede ser la Universidad de Murcia, el acceso directo sea más complejo. En estos casos, haber hecho prácticas (off-cycles) en banca de inversión o corporate finance durante la carrera o los veranos marca una diferencia enorme.
En cuanto a condiciones, M&A suele ofrecer salarios más altos, especialmente vía bonus, pero también exige horarios mucho más duros y una disponibilidad prácticamente total. Estás completamente a merced del cliente y del estado de la operación. Por poner un ejemplo real, conozco analistas de primer año con paquetes de remuneración superiores a los 100.000 €, pero sin horario: llamadas en cenas, fines de semana y vacaciones. Es un trade-off muy claro.
Fondos de inversión
El acceso a fondos de inversión es, en general, aún más complicado. Entrar directamente desde cero es muy difícil, incluso viniendo de auditoría o Due Diligence. En la práctica, el patrón se parece mucho al de M&A: existe un sesgo fuerte hacia determinadas universidades y másteres, y muchas veces el propio ecosistema se retroalimenta (la gente que está dentro suele haber estudiado en los mismos sitios).
Dicho esto, desde mi experiencia profesional sí he visto salidas reales desde Due Diligence hacia fondos, lo que demuestra que no es imposible si el perfil está bien construido y se da el timing adecuado.
En los fondos, el trabajo está mucho más orientado a decidir dónde invertir:
Analizar oportunidades
Evaluar riesgos
Definir tesis de inversión
Acompañar a las compañías una vez realizada la inversión
Es un rol muy exigente intelectualmente, con gran responsabilidad y, de nuevo, muy selectivo en el acceso. Dicho esto, como amante del mundo financiero, me parece de las prácticas más bonitas dentro de este mundo.
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